Para que los niños estén bien por fuera, su mente también tiene que estarlo

Hace poco notaba que mi hija no crecía como yo pensaba que debía hacerlo. Sentía que se quedaba atrás. Y era algo que achacaba a un asunto médico, a una mala alimentación, a que en el recreo del colegio pudiese comer mal. Pero lo cierto es que hablando con profesores y el entorno me explicaron que no era así. Fue entonces cuando decidí acudir al Centro Médico Benviure en Barcelona, una clínica que está formada por más de veinte profesionales de la salud que ayudan a superar las dificultades que les van surgiendo en el día a día a los niños. Y la verdad es que el resultado ha sido increíble.

Lo que realmente tenía mi hija no era ningún problema especial con la alimentación, que algo no le gustase o que simplemente fuésemos malos cocineros en casa, sino que tenía una pequeña tristeza o depresión, por así decirlo, porque su padre y yo nos habíamos separado. Habíamos llegado a la conclusión de que nuestro matrimonio no daba para más, que no había amor, sino que solamente teníamos situaciones tristes y de enfados en casa, y no estábamos a gusto. Se lo comunicamos a nuestros hijos y ahora, pensándolo en la distancia, recuerdo que mi hijo no se pronunció, no dijo nada. Los otros dos niños sí se enfadaron, lloraron, se enrabietaron y demás reacciones propias y normales. Pero mi hija se quedó callada y se guardó esa tristeza en su interior.

psicologia_infantil_img

Los niños pueden tener también problemas emocionales.

Su reacción fue una más dentro del abanico que los especialistas me explicaron que existía. De hecho, ella llegó a pensar que quizás todo aquello se pasaría y que habría una reconciliación entre sus padres. Incluso una tarde llegó a preguntármelo, y lo cierto es que fui tajante y le comenté que no existía tal posibilidad. Y ahora que lo pienso ahí es donde se agravó todo aquello, ya que dejó de comer bien y se la notaba todavía más callada si cabe.

Por suerte, se me ocurrió acudir a este centro de nuestra ciudad, en Barcelona, y allí mi hija comenzó a soltar todo aquello que tenía dentro y le ofrecieron unas pautas para sentirse mejor. Por así decirlo, con terapia fueron redirigiendo sus malos pensamientos y también le fueron ayudando a entender la difícil situación por la que muchos niños de padres separados terminan pasando alguna vez.

El centro Benviure ha sido toda una bendición en mi casa. Durante más de diez años han estado ayudando, a través de la psicología infantil, a los hijos de personas como nosotros que necesitan un consejo, apoyo y solución médica, poniendo a su alcance todas las herramientas necesarias para ayudarles en su madurez, porque su desarrollo y felicidad son la nuestra también. Decenas de familias que allí conocí avalan su saber hacer en psicología infantil, que se fundamenta en un equipo de psicólogos joven y proactivo. En este centro médico de Barcelona me ayudaron a ayudar a mi hija. Un psicólogo infantil, con amplia experiencia, estudió al detalle el caso poder ofrecer la atención más personalizada y a medida.

En definitiva, salí muy contenta y veo a mi hija mucho mejor, va empezando a comer y se siente más feliz y habla más. E incluso como pacientes del centro estamos muy contentas porque nos pusieron muchas facilidades para que nos sintiésemos cómodas en casa visita. Y es que situado a 10 minutos de Barcelona y con parking gratuito para clientes, en el Centro Médico Benviure ponen a disposición de sus pacientes todo su saber hacer.