Elige calzado según tu pisada

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No todas las personas tenemos el mismo tipo de pisada, y esto es algo que se puede extrapolar también a los corredores. Así, es conveniente tenerlo en cuenta a la hora de elegir un calzado adecuado para la actividad deportiva. No se trata de que sea mejor o peor, pero ser consciente de ello y comprar las zapatillas correctas nos ayudará a rendir mejor y evitar lesiones.

Para conocer qué tipo de pisada tenemos, debemos analizar nuestro ciclo de pisada completo. Este comienza cuando el pie toma contacto con el suelo y termina cuando ese mismo pie toca el suelo de nuevo.

Podríamos decir que tiene dos fases: aquella conocida como la de apoyo, en la que el pie toca el suelo, y la conocida como impulso, que se refiere a cuando ese pie ya no toca el suelo.

La rotación del pie hacia el interior cuando este aterriza en el suelo, bien al correr o también al caminar, es lo que se conoce como pronación, y es lo que ayuda a mitigar el impacto a las piernas. Pero dentro de la pronación existen diferentes variedades. Una persona puede pronar más -lo que se conoce como hiperpronación– o menos –infrapronación-.

Existe también la pronación neutra, que se diferencia de las demás porque el desgaste de la suela del calzado tiene forma de S desde el lateral del talón hasta el dedo gordo. Los pisadores neutros son quienes lo tienen más fácil a la hora de comprar unas zapatillas, ya que disponen de una amplia variedad de ofertas.

En la supinación, el exterior del lateral del pie golpea el suelo con un ángulo mayor, lo que ofrece una pequeña pronación que se transforma en un impacto mayor del tren inferior, repercutiendo en la carrera. Por ello, para mitigar este impacto es conveniente comprar unas zapatillas neutras pero con mucha amortiguación para evitar las posibles lesiones a las que son propensos. El desgaste de este tipo de corredores en sus zapatillas suele ser en la zona exterior del talón, mientras que la parte superior está deformada hacia el lateral.

En la pronación o sobrepronación, el pie rota más o rota cuando no tiene que hacerlo. Las zapatillas de los pronadores suelen estar desgastadas en mayor medida en el talón y en el interior de la puntera, porque el peso está en la zona medial del pie y también el borde. Esta desestabilización provoca que, para contrarrestarla, el corredor haga un movimiento de rotación que puede provocar lesiones de rodilla o cadera. Para este tipo de corredores es conveniente que sus zapatillas se caractericen por tener un gran control de la estabilidad.

A la hora de ir a una tienda de deportes a comprar nuestras zapatillas de running, lo mejor es consultar a un técnico de la tienda acerca de qué calzado conviene más a nuestra forma de pisar, teniendo en cuenta también factores como nuestro peso corporal. Además de hacer un análisis de la pisada, otra forma de ayudar al experto a que conozca nuestra manera de pisar es llevar nuestras zapatillas antiguas. Por el desgaste de las mismas, el personal de la tienda sabrá reconocer con facilidad nuestra forma de pisar.