Los tratamientos odontológicos más utilizados en la tercera edad.

Implantes

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La salud dental es especialmente importante en nuestros mayores. Determinadas afecciones bucodentales que llevamos arrastrando durante años se hacen más evidentes en esta etapa de la vida. Todo ello, sin olvidar que afectan a la calidad de vida de los pacientes y que pueden interferir en otras enfermedades.

El edentulismo, la pérdida de dientes naturales, es una condición bastante extendida en la tercera edad. El Consejo General de Dentistas de España cifra en un 21% el grupo de personas mayores de 65 años que tiene una pérdida dental grave. Es decir, que tienen 16 o más dientes ausentes. Un 7% de las personas que tienen entre 65 y 74 años en nuestro país estarían completamente desdentadas. Una parte de ellos es posible que haya solventado esta pérdida de dientes con una prótesis dental completa o con la colocación de implantes dentales. Por otra parte, sufre esta deficiencia, agravando problemas gastrointestinales y complicando determinadas funciones básicas del día a día.

Por otro lado, ciertas enfermedades dentales que se van desarrollando a un ritmo lento y progresivo, se vuelven más virulentas con la edad. Debido a una bajada de las defensas y a que los tejidos de la boca no tienen la densidad y consistencia de edades más tempranas. Estamos hablando de las caries y de enfermedades en las encías como la periodontitis. Que se ha ido fraguando entre los tejidos blandos durante años.

Llevamos con la misma dentadura durante prácticamente toda nuestra vida. Desde que se culminó el reemplazo dental. Cuando sustituimos la dentadura de leche por la dentadura definitiva. Generalmente, entre los 12 y 13 años. Por lo que es normal que el deterioro de la dentadura se agudice en la época final de nuestra vida. Para contrarrestarlo, estos son los tratamientos dentales que más se aplican a las personas de la tercera edad.

Prótesis dentales.

Con este término nos vamos a referir a las dentaduras postizas. Dentaduras completas, que se fabrican a medida y que pueden ser fijas o removibles.

Las dentaduras completas, a menudo denominadas prótesis totales, se utilizan cuando todos los dientes de una arcada dental, ya sea superior o inferior, se han perdido o deben ser extraídos debido a patologías severas. Estas estructuras removibles están compuestas por una base acrílica que imita el tono de las encías y sobre la que se engastan piezas artificiales elaboradas en resina o porcelana. Constituyen una solución efectiva para devolver la capacidad masticatoria, corregir la pronunciación y restaurar la estética facial del paciente.

Cuando solo faltan algunas piezas en la arcada, la alternativa idónea son las dentaduras parciales. Estas prótesis se fijan a los dientes naturales adyacentes mediante ganchos o dispositivos de retención discretos. Su principal ventaja frente a las completas reside en que abordan exclusivamente los espacios desdentados de forma menos invasiva, evitando reemplazar toda la dentadura y previniendo que los dientes que aún están sanos se desplacen fuera de su alineación correcta.

Para una estabilidad superior se utilizan las dentaduras fijas sobre implantes o dentaduras implantosoportadas. Se anclan de manera permanente a implantes integrados en el hueso maxilar o mandibular, proporcionando una firmeza equiparable a la de la dentadura natural y eliminando la necesidad de ganchos visibles. En este sentido, la página web Top Doctors destaca que una forma rápida y eficaz de estabilizar las prótesis fijas es mediante la sujeción con miniimplantes, unos dispositivos de menor tamaño cuya colocación requiere incisiones mínimas y ofrece un tiempo de integración mucho más breve.

No obstante, la elección final entre las distintas alternativas no responde únicamente a la preferencia del paciente. Es imprescindible la evaluación diagnóstica del odontólogo, quien determinará la prótesis más adecuada en función del estado de la encía, la densidad ósea y las necesidades fisiológicas de cada persona.

Colocación de implantes.

Cuando al paciente lo que le ha sucedido es que ha perdido algunas piezas dentales, pero el resto de su dentadura aún se encuentra sana, la alternativa es colocar implantes dentales para sustituir a los dientes perdidos.

Un implante dental es un pequeño tornillo que se inserta en el hueso maxilar para sustituir la raíz de un diente perdido y servir de base firme para colocar una prótesis. Para garantizar su estabilidad, debe producirse la osteointegración. Un proceso biológico en el que el hueso alveolar se une molecularmente al implante mediante una fusión molecular. Esta fusión natural no es inmediata y suele tardar entre dos y seis meses según la masa ósea del paciente, siendo necesario evaluar su grado de fijación antes de colocar la corona definitiva.

En la implantología se utilizan dos materiales biocompatibles para fabricar los implantes. El titanio y el circonio. El titanio es la opción más utilizada. Ofrece una alta resistencia, ligereza y durabilidad, sin corroerse, adaptándose a múltiples situaciones concretas. Sin embargo, en casos excepcionales, puede propiciar la acumulación de bacterias alrededor del implante, lo que puede provocar una infección. Para prevenir estos casos se colocan los implantes de circonio.

Los implantes de circonio están elaborados con un material cerámico blanco que dificulta la adhesión de la placa bacteriana y reduce el riesgo de infecciones, aunque al fabricarse en una sola pieza es menos flexible de adaptar que el titanio.

Los odontólogos del Centro de Odontología Avanzada ZM, una red de clínicas dentales ubicadas en Toledo y en algunas localidades de la provincia como Argés, caracterizados por el uso de las nuevas tecnologías y las técnicas más avanzadas, nos hablan en su página web de los implantes de carga inmediata. Todo un avance significativo en el campo de la implantología.

Los implantes de carga inmediata permiten colocar una prótesis provisional en la misma intervención quirúrgica en la que se inserta el implante, a diferencia del procedimiento tradicional, en el que hay que esperar meses a que la osteointegración haya concluido. Este avance restaura la estética y la masticación de forma instantánea, al tiempo que protege el implante y acelera la osteointegración.

Sin embargo, este procedimiento no es aplicable en todos los casos. Requiere una base ósea firme de suficiente calidad, encías sanas y dientes adyacentes en buen estado para soportar la presión de la masticación. Ya que la tensión de la prótesis provisional se descarga sobre las encías y los dientes colindantes, no sobre el implante. Al final, será el odontólogo quien valore si este tratamiento novedoso es conveniente o no.

Tratamientos de periodoncia.

La causa más frecuente de pérdida de dientes entre la población adulta son las infecciones en las encías. Más en concreto, una enfermedad llamada periodontitis. En la que la placa bacteriana ha penetrado en el interior de la encía. Esta enfermedad puede estar fraguándose durante años en la boca del paciente.

La periodontitis, como explica la Fundación Dialnet, es la evolución grave de la gingivitis, un proceso infeccioso en el que la placa bacteriana logra penetrar la barrera gingival para instalarse en el interior de los tejidos. Su avance progresivo provoca la formación de bolsas periodontales entre la pared del diente y la encía, destruyendo tanto el tejido blando como el hueso alveolar que sostiene el diente. Debido a este deterioro, al paciente se le termina cayendo el diente original.

Esta patología se desarrolla en tres etapas. En su fase inicial, el sarro crea una incipiente separación al traspasar la línea de la encía. Al evolucionar a una periodontitis moderada, se consolidan las bolsas bacterianas por debajo de la línea de la encía. En una etapa severa, múltiples bolsas avanzan de forma agresiva hacia la raíz del diente, reabsorbiendo el hueso maxilofacial y presentando el riesgo añadido de que los patógenos accedan al torrente sanguíneo.

El tratamiento clínico de la periodontitis requiere procedimientos especializados más complejos que los que se utilizan en una limpieza bucal profesional rutinaria. El tratamiento habitual es el curetaje dental, también llamado raspado y alisado radicular. Esta técnica consiste en eliminar el cálculo visible y acceder al interior de la encía para desinfectar en profundidad la raíz del diente y eliminar las bolsas bacterianas.

En los casos más críticos o avanzados, resulta indispensable la intervención de un cirujano bucal para realizar una cirugía periodontal. Mediante una incisión en la encía, se expone la zona afectada para efectuar una limpieza directa y minuciosa del hueso y la raíz. Para optimizar la recuperación y frenar la infección, estos tratamientos suelen complementarse con la receta de antibióticos y antiinflamatorios.

Empastes y reconstrucciones dentales.

Vamos a dejar de lado todo lo relativo al edentulismo y la pérdida de dientes y vamos a hablar ahora de un problema que afecta al conjunto de la población y que, como no, atañe a las personas de la tercera edad. Estamos hablando de la caries. Tal vez la enfermedad dental más extendida. Y que, una vez controlada, suele requerir la reconstrucción de la pieza dental dañada, mediante el empleo de empastes.

Como explica el Dr. Simón Pardiñas en la revista Gaceta Dental, los empastes son uno de los tratamientos dentales más habituales.

Un empaste dental es un procedimiento destinado a eliminar una caries y reconstruir la estructura perdida del diente. Para esta restauración se suelen emplear materiales como el composite o resina compuesta, un material biocompatible y resistente que se mimetiza con el color natural del diente.

El tiempo necesario para empastar una muela varía según la gravedad del caso. Una caries pequeña puede tratarse en unos 20 minutos, mientras que las lesiones de mayor tamaño o que abarcan múltiples superficies pueden requerir hasta 60 minutos.

El dentista puede realizar empastes directos, que se aplican con composite directamente en la pieza y se completan en una sola cita. O empastes indirectos, que incluyen incrustaciones, o piezas adicionales, que se encargan a un laboratorio protésico dental y para lo que se suelen necesitar varias sesiones.

Respecto a la posibilidad de empastar una muela por segunda vez, la respuesta es afirmativa. Con el paso del tiempo, el empaste puede sufrir desgaste, filtraciones o fracturas que permitan la aparición de una nueva caries subyacente. En estas situaciones, el dentista retira el material deteriorado para realizar una nueva reconstrucción. No existe un límite estricto para reemplazar un empaste; sin embargo, si la pieza pierde demasiado material dentario natural, la estructura perderá resistencia y se deberá recurrir a otros tratamientos como una funda o una corona.

Endodoncias.

Relacionado con el tratamiento anterior, tenemos las endodoncias. Que se aplican a personas de cualquier edad, pero que son bastante frecuentes en personas mayores.

La endodoncia, conocida popularmente como “matar el nervio”, es un tratamiento diseñado para salvar una pieza dental gravemente dañada y evitar su extracción. Este tratamiento resulta imprescindible cuando una caries profunda, una fractura o un traumatismo traspasan el esmalte y la dentina hasta alcanzar la pulpa dental, el tejido interno donde se alojan los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas.

El proceso se inicia cuando el especialista accede a la pulpa para retirar minuciosamente todo el tejido infectado o inflamado. A continuación, los conductos radiculares se limpian, desinfectan y conforman mediante el uso de instrumental especializado y soluciones antisépticas, lo que permite erradicar cualquier resto bacteriano. Finalmente, se procede al sellado de estos conductos utilizando un material biocompatible, como la gutapercha, para prevenir futuras infecciones y garantizar el aislamiento del diente.

El principal beneficio de la endodoncia radica en la eliminación inmediata del dolor agudo provocado por la pulpitis, o infección de la pulpa, devolviendo la funcionalidad a la boca. Además, al conservar la estructura radicular original y mantener la estimulación sobre el hueso alveolar circundante, se evita la pérdida de masa ósea y el desplazamiento indeseado de las piezas adyacentes. Una vez concluido el sellado de los conductos, la pieza queda completamente preparada para recibir restauraciones posteriores, tales como un empaste o una corona, devolviendo al diente su estética natural y su plena operatividad.

A lo largo de nuestra vida debemos prestar atención a la salud dental, pero digamos que al cumplir cierta edad, debemos ser aún más minuciosos. Ya que estas dolencias pueden comprometer seriamente nuestra calidad de vida y agravar ciertas enfermedades que podamos estar sufriendo, como la diabetes o el riesgo de accidente cardiovascular. Un tema que merece un tratamiento específico.

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