Selecciona un buen calzado para correr

Correr es sano, pero si no se dispone de un calzado de running adecuado puede ser  fuente de problemas para el pie, como ampollas, torceduras y otras lesiones. Por ello no debemos precipitarnos al comprar una zapatilla. De hecho, los fabricantes proponen ahora productos muy diferenciados para cada tipo de corredor y de superficie. A la hora de elegir una zapatilla apropiada hay que tener en cuenta sobre todo el tipo de pisada, el peso, el sexo y la superficie sobre la que se corre.

Según su pisada, los corredores se clasifican en pronadores, supinadores y neutros. ¿Cómo podemos saber qué tipo de pisada es la nuestra? En muchas tiendas de calzado deportivo hacen un estudio biomecánico de la pisada, pero el desgaste de las suelas de unas zapatillas viejas también nos puede proporcionar información al respecto.

La suela y la pisada

Las suelas de los pronadores presentan un mayor desgaste en el talón y la cara interior de la puntera. Esto se produce porque el tobillo gira demasiado hacia dentro al correr. Se puede decir que la mayoría de los corredores son pronadores, pero sobre todo los que tienen los pies planos o tienden a juntar las rodillas. Las zapatillas de running más adecuadas para ellos son las que proporcionan estabilidad y amortiguación, y van reforzadas en la parte interior para controlar el movimiento del pie durante la pronación y darle más estabilidad.

Las suelas de los supinadores acostumbran a estar más desgastadas en la zona exterior del talón, mientras que la parte superior puede aparecer desplazada o deformada hacia el lateral exterior. En estos corredores, el pie gira demasiado hacia fuera, apoyando excesivamente la parte externa durante la pisada. Constituyen un porcentaje muy pequeño de la población, pero son muy propensos a sufrir lesiones. Suele tratarse de personas con piernas arqueadas o pie rígido, con el arco pronunciado. El calzado más apropiado para ellos son las zapatillas neutras, que ofrezcan mucha amortiguación en el talón y los metatarsos.

Finalmente, en la pisada neutra la suela presenta un desgaste en forma de S, desde el lateral del talón hasta el dedo gordo en la puntera. Se dice que es neutra porque, al correr, los tobillos no giran demasiado hacia el interior ni hacia el exterior del pie. Los corredores con pisada neutra (entre el 35 y el 40%) no necesitan corrección, por lo que pueden calzar cualquier tipo de zapatillas, preferentemente neutras, que ofrezcan amortiguación y estabilidad.

Zapatillas masculinas y femeninas

Las diferencias entre las zapatillas de running masculinas y las femeninas no se limitan a la estética, sino que responden a una anatomía y una estructura ósea del pie distintas en cada sexo. Así, la parte delantera del pie femenino es más ancha, mientras que el talón es más estrecho. Por ello, una mujer, aunque tenga un pie del mismo tamaño que un hombre, ha de calzar una zapatilla de una talla y media más grande. Las mujeres que utilizan zapatillas de running masculinas se encuentran con que su talón se desliza, aunque la parte delantera les vaya bien. Solo las que tienen un pie muy ancho podrían llevar un modelo masculino.

Otro aspecto de la anatomía del corredor a tener en cuenta es el peso. Cuando se superan los 80 kg, hay que elegir zapatillas con una buena amortiguación que absorba los mayores impactos que sufre el pie en la pisada. Además de contar con una entresuela de espuma más dura, deberían llevar amortiguación suplementaria en la puntera y el talón.

Para asfalto y tierra

No es lo mismo correr por una superficie dura que por un camino, y por lo tanto el calzado a utilizar será diferente. Para correr por asfalto se necesitan zapatillas de running blandas con una buena amortiguación, y suelas lisas y sin tacos. En las pistas de tierra, aunque sean menos duras que el asfalto, también es importante la amortiguación, pero hay que contar ya con suelas de relieve medio.

Las zapatillas para correr por caminos han de ofrecer sobre todo sujeción en el pie y agarre en las suelas para responder a las exigencias de unas superficies irregulares. El trail running, que consiste en correr por caminos de tierra, roca, barro o césped, con desniveles, requiere unas zapatillas de dureza media-alta con muchas protecciones que sujeten bien el pie. Para practicar la modalidad de trail extrem, que puede incluir bajadas muy pronunciadas o subidas por superficies rocosas, hay que llevar zapatillas de running de dureza media-alta, que ofrezcan una buena sujeción y protección, y dotadas de suelas de relieve medio o grande para asegurar la tracción por terrenos accidentados.