Contra el Parkinson, lo mejor es caminar

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El párkinson se ha convertido, lamentablemente, en una de las enfermedades del siglo XXI. Según las últimas estadísticas, cada año se detectan 10.000 nuevos casos en España. Actualmente hay unos 120.000 enfermos declarados de una enfermedad que no tienen un tratamiento específico. Donde temblor, torpeza, pérdida de equilibrio, lentitud y experimentar bloqueos, físicos y de expresión, suelen ser los síntomas más característicos de una dolencia.

Sin embargo, aunque pueda parecer que cuando el médico te asegura que tienes párkinson, tu vida se ha terminado, hay que ser consciente de que con unos hábitos correctos el tratamiento del párkinson puede ser muy efectivo. Así lo reconoce un centro médico especializado en Párkinson en Barcelona. Un estudio realizado por ellos asegura que caminar 50 minutos por una cinta rodante tres veces por semana parece ser una buena estrategia para mejorar la velocidad de la marcha en los pacientes.

La gran pregunta es ¿qué tipo de actividad deberían realizar estos pacientes?, ¿con qué intensidad?. Según el estudio los participantes fueron asignados a tres grupos: uno, el de mayor intensidad, realizaba 30 minutos de actividad por la cinta rodante al 70-80% de su reserva de la frecuencia cardiaca; el segundo, el de menor intensidad, caminaban por la cinta durante 50 minutos pero al 40-50% de su tasa cardiaca; y los participantes del tercer grupo realizaron ejercicios de resistencia y estiramientos en dos tandas de 10 repeticiones con cada pierna. Todos los pacientes llevaron a cabo esta actividad tres veces por semana durante tres meses.

Tras ese periodo de prueba, se volvió a evaluar a los enfermos y se pudo comprobar cómo los diferentes tipos de ejercicios generaron resultados diferentes. Los que caminaron por la cinta rodante a una intensidad baja son los que consiguieron la mayor mejoría en la velocidad de la marcha obstante, el beneficio a nivel de forma física, y función cardiovascular, se dio tanto en los que realizaron el ejercicio más intenso como los que estuvieron en la cinta rodante a baja intensidad.

Estos estudios hacen pensar que hay optimismo de cara al tratamiento de párkinson. Ahora bien, y nunca mejor dicho, esto es una carrera de fondo, no un esprint rápido. Sin embargo, el reto de conseguir un diagnóstico precoz sigue en marcha. Ya que un paciente puede desarrollar entre 10 y 20 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos sin relación con la motricidad. Estos pueden ser depresión, problemas de memoria, estreñimiento, pérdida de olfato, alteraciones urinarias, disfunción sexual y, de manera muy habitual, trastornos de sueño.

Todos los meses existen noticias positivas para el colectivo de afectados, ya que el Párkinson es una de las enfermedades con mayores expectativas en tratamientos futuros. Por eso, es el momento de cruzar los dedos y pensar en que un mundo sin párkinson en posible.

Por último, hay que recordar que aunque se piensa que el párkinson es una enfermedad de personas mayores, no es así, ya que el 20% de afectados tiene menos de 50 años. Es el momento de unir fuerzas, y que tanto organismos, como centros médicos como pacientes levanten la cabeza y sean conscientes que con esfuerzo se puede tener una calidad de vida mucho mejor.