Cómo eliminar tus lesiones dentales

Es difícil que debido al deporte nuestra dentadura sufra lesiones. Sin embargo, no es imposible. Algunas veces, debido a golpes ocasionados por contusiones a la hora de ejercer la práctica deportiva, nuestras piezas dentales sufren fracturas y otro tipo de lesiones. Para que no se conviertan en una carga insuperable a la hora de hacer deporte, es imprescindible el control rutinario y con periodicidad en clínicas dentales, como por ejemplo Calzavara y Morante, expertos en periodoncia e implantes. No es la única contingencia relacionada con la dentadura, más allá de ello, existe otra relación negativa entre nuestros dientes y la práctica del deporte, cuando los primeros limitan la actividad. La periodicidad en las revisiones y el tratamiento correcto para las infecciones, dolor e inflamaciones bucales ayudan a que la salud de nuestra boca sea la idónea y, por extensión, no tengamos que parar el tiempo necesario para que una recuperación de cualquiera de estas intervenciones sea eficaz.

Nadie puede negar lo dificultoso que resulta vivir con dolor en la zona bucal. Ya sean problemas rutinarios, como el nacimiento de las muelas del juicio, o vicisitudes más complejas, generalmente derivadas de los procesos erróneos en el cuidado y el mantenimiento de una boca sana. No obstante, puede ocurrir que, simplemente, nuestra boca se resienta por cualquier otro tipo de motivo. Como cada persona, cada boca es todo un mundo; un sello de identidad que, para cada uno, supone una serie de problemas.

Pero si en condiciones normales un dolor de muelas puede impedir el desarrollo normal de las actividades rutinarias para cualquier persona, para un deportista, la rutina se puede ver completamente alterada debido a este problema de salud. Los dolores en la zona bucal son de los más incómodos que existen y, sin duda, de los más complejos a los que adaptarse para continuar, aunque sean unas horas.

Según el grado de complejidad del problema en cuestión, la solución puede ser de un nivel diferente. Si la periodontitis, una infección bacteriana consistente en la pérdida por reabsorción de tejidos y posterior caída de las piezas dentales, se detecta en estados iniciáticos o no muy avanzados, es posible que se evite la pérdida. Más allá de ese estado inicial, la periodontitis puede ser más grave, llegando a tener que extraer el diente en cuestión y sustituirlo por un implante, o simplemente alargar la vida de la pieza hasta que sea inevitable la pérdida.

Normalmente, junto a la periodontitis se habla de los implantes dentales. Lo segundo suele ser consecuencia de lo primero. La técnica consiste en la colocación de una pieza dental totalmente nueva, generalmente fabricada en titanio, resistente y duro, que sustituya a la pieza defectuosa de manera que esta deje de doler y ser un problema para el paciente. En los últimos 40 años, desde que se desarrollaron en Suecia, los implantes han evolucionado de una forma imparable hasta llegar a ser hoy una terapia habitual para determinados casos. El proceso no es demasiado largo; la colocación del diente sobre el implante oscila desde un día, si el hueso resiste, hasta dos meses desde que se coloca el implante sobre el que se apoyará la pieza. En cuanto al implante, el proceso suele llevar en torno a quince minutos por cada diente y se realiza con anestesia local para evitar dolores al paciente.

Sea cual sea el caso por el que los dientes impiden la práctica deportiva, se puede considerar este como una lesión, ya que puede llegar a incapacitar de la misma forma que un problema muscular u óseo. Por ello, de la misma forma que el tratamiento de los músculos lo dejamos para los profesionales (fisioterapeutas, traumatólogos, etc.) conviene no dejar la salud de nuestros dientes en manos de cualquiera. Acudir a una clínica experta en este tipo de intervenciones (Calzavara y Morante Periodoncia) puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y un estancamiento que nos impida volver a nuestra rutina, tanto deportiva como profesional, social y de todo tipo. Y es que, aunque parezca que no, una pieza tan pequeña como un diente puede provocarnos un dolor muy grande e impedirnos llevar a cabo nuestros ejercicios con total libertad.