Adolescentes con problemas

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A mi hija de 17 años le han recetado el deporte como nueva medicina. Llevamos cerca de dos años peleando con médicos y profesionales de la psicología para conseguir la ayuda que mi hija necesita porque sufre de varios trastornos derivados del acoso escolar que sufrió durante años y quiero recomendar  este centro de psicoterapia Barcelona donde por fin estamos encontrando el apoyo que necesitábamos.

Y es que ahora que nos hemos informado sabemos que el 75% de los trastornos mentales está vinculado a la adolescencia. Es un periodo muy frágil donde cualquier cosa puede causar un grave problema así que no podemos despistarnos al respecto.

Hoy en día mi hija está mucho mejor aunque no recuperada y poco a poco le van “mandando deberes” como digo yo para que siga mejorando y este mes es el turno del deporte. Se supone que tiene que incluirlo en su rutina, al menos dos veces por semana, así que estamos pensando en apuntarla a un gimnasio o a algún equipo del deporte que ella elija.

Y es que no nos damos cuenta de lo vulnerables que son hasta que a veces ya es demasiado tarde. Si a mí me llaman gorda por la calle probablemente haría una de estas dos cosas: pasar porque tengo prisa y no tengo tiempo para discutir con niñatos, o girarme y mandarles a la mierda. Pero sea como sea un par de horas después la situación se ha quedado en un hecho anecdótico para mí que no tiene mayor relevancia. Sin embargo, en un pre-adolescente algo así puede marcarle y si sufre diariamente acoso escolar como le ocurría a mi hija podría ser catastrófico.

Nunca entenderé por qué hay niños así. Siempre se dice eso de que los niños son crueles por naturaleza pero no lo comprendo porque yo no he sido así. Yo podía tener un día travieso y como no somos conscientes, de niños, del daño que podemos causar, bromeamos y nos burlamos de otros niños sólo por reír un rato y soy plenamente consciente de que no se puede culpabilizar a un niño hasta traumatizarlo por gastar bromas, por muy duras que parezcan. Sin embargo, hay ocasiones, en las que esa broma ya no es tal y el niño lo sabe pero, aun así, sigue adelante.

No me puedo creer que unos chavales de 13 y 14 años que insultan a la misma persona día tras día durante dos años, la persiguen cuando se va sola a casa y le envían anónimos mediante el móvil o incluso con notas al buzón de su domicilio, no sepan lo que están haciendo. Esos pre-adolescentes son totalmente conscientes de que están martirizando a una niña por tener más peso que ellos, son conscientes por que la ven llorar, la ven aislada en los recreos y la ven huirles diariamente pero, a pesar de ello, la siguen y la acosan ¿por qué? Si ella se aleja, sabe que no os gusta y se aparta para que no la sufráis (en su mente de niña), así que ¿por qué la seguís y os metéis con ella hasta traumatizarla y crearle serios trastornos que ahora nos están costando la salud de toda la familia?

Desde aquí os animo a que vigiléis, desde la lejanía pero sin despistaros, a vuestros hijos pequeños y adolescentes.